martes, 4 de febrero de 2014

mi rosa.

-....
y un buen día, sin pensarlo
sin ni siquiera imaginar, sucedió de pronto
a la rosa que cuide por tanto tiempo le brotaron las espinas...

mi rosa había crecido, tan bella
con su aroma tan exquisito,
con su particular forma de ser..

la empezaron a admirar, y yo ahí
satisfecha de mi rosa...
del como  poco a poco sus pétalos se abrían
y la volvían mas hermosa...

pero una cosa, que entre más crecía
las espinas se volvían más agudas,
su única defensa también podía lastimar
y me pinche sin ningún cuidado

y  mis manos sangraron al contacto de la espina
y se tiñeron de rojo, como el color de mi rosa
y el dolor que me causo, solo ha confirmado
que aún con sus espinas la sigo amando

tan solo puedo decir algo,
 mi descuido ocasiono el dolor
en adelante tendré cuidado
 y aunque duelan las manos

aunque me bañe de sangre estaré ahí,
 cerca por si alguien le hace daño
con los puños cerrados y los ojos bañados
 si me necesita estaré a su lado...

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