-....
y un buen día, sin pensarlo
sin ni siquiera imaginar, sucedió de pronto
a la rosa que cuide por tanto tiempo le brotaron las espinas...
mi rosa había crecido, tan bella
con su aroma tan exquisito,
con su particular forma de ser..
la empezaron a admirar, y yo ahí
satisfecha de mi rosa...
del como poco a poco sus pétalos se abrían
y la volvían mas hermosa...
pero una cosa, que entre más crecía
las espinas se volvían más agudas,
su única defensa también podía lastimar
y me pinche sin ningún cuidado
y mis manos sangraron al contacto de la espina
y se tiñeron de rojo, como el color de mi rosa
y el dolor que me causo, solo ha confirmado
que aún con sus espinas la sigo amando
tan solo puedo decir algo,
mi descuido ocasiono el dolor
en adelante tendré cuidado
y aunque duelan las manos
aunque me bañe de sangre estaré ahí,
cerca por si alguien le hace daño
con los puños cerrados y los ojos bañados
si me necesita estaré a su lado...
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