Manuel...
Pronuncie tu nombre nuevamente,
como un susurro para mí.
inevitablemente vi tu rostro, parecía sonreírme, hablarme
quizé recordar tantas cosas que vivimos
y tan solo tu nombre me lleno con tu aroma,
de tu perfume leve de flores blancas
y nuevamente dije tu nombre
sentí como mis mejillas se llenaban de color
llenando de vergüenza mi atrevimiento,
mi osadía...y tan solo pensé en tu nombre
ese nombre ya prohibido para mí,
para cualquier terrestre...
tu nombre tan amado tu nombre.... Manuel....
y ví de pronto,
ya tanto se ha olvidado
escribí tu nombre hasta darme cuenta
que es el nombre que hoy tienes mi ángel,
mi Alfredo.... mi querido Manuel...
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