viernes, 22 de enero de 2010

tus ojos claros


Con el viento en la piel, la última tarde en que habría de verte:

tenía una herida doble en el pecho que me hacía sangrar,
no había mas que decir que la despedida inevitable ...

Desolación, desesperanza, amargura fue el nombre de esa tarde...
deambulando por los aires te vi andar sin prisa antes de partir
de pie donde se pone la tarde...

con la luz de tus ojos claros miraste las lágrimas amargas
que me negué a dejar salir...

tuviste piedad de mí por un instante ...
y me abrazaste dando calor a mi corazón marchito,
me aferré a ti en un suspiro,
como el naufrago al destino...

te bese para beber el agua de tu boca
pues mi sed no tenía asilo...

recuerdo que llore por horas
cuando diste la vuelta y te fuiste
contigo se marchaba todo hasta el aire que respiro...

fue entonces que morí,

que el silencio parecía eterno...
cuando no importaba nada ni siquiera el mar
no supe del aire, ni del cielo
ni del llanto ni del silencio...

el corazón lo tenía seco,
era incapaz de sentir ningún sentimiento
podía mirar cualquier cosa
y no importarme nada...

hasta que por fin rodé por el suelo,
y en vano intente levantarme...
el lodo no es un buen elemento
cuando has tocado el fondo...

Hoy estoy aquí, de nuevo
de pie a donde casi nadie sale a salvo

Acaso crees que era el purgatorio?

yo descubrí que era la gloria y el infierno
el infierno porque fue la más cruel batalla de mi vida
y la gloria porque si no hubiera estado ahí
no podría contarte ahora que aún te recuerdo...

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